La temporada de festivales cinematográficos suele ser el termómetro más implacable para medir los límites éticos y creativos de la industria, y el estreno de Ink no ha sido la excepción. El aclamado director británico Danny Boyle llevó a las pantallas la historia del meteórico ascenso de Rupert Murdoch y la transformación de la prensa sensacionalista británica; sin embargo, lo que prometía ser una ovación unánime terminó envuelto en una sonora controversia en las salas de proyección.
La razón detrás de la indignación colectiva no radica en su ritmo electrizante o en sus provocaciones narrativas, sino en una decisión técnica que cruzó la línea roja de los cinéfilos: la incorporación de herramientas de Inteligencia Artificial generativa para recrear figuras históricas y elementos visuales clave.
De Trainspotting a Fleet Street: El frenético nacimiento del imperio sensacionalista
Adaptada libremente de la galardonada obra teatral de James Graham, Ink retrata la compra del diario británico The Sun por parte de un joven y comedido Rupert Murdoch (interpretado por Guy Pearce) a finales de los años sesenta. Con la dirección editorial de Larry Lamb (encarnado con ferocidad por Jack O’Connell), el largometraje muestra cómo un periódico al borde de la quiebra se convirtió en una máquina de titulares despiadados, sexo, crimen y escándalos de gran impacto popular que lideró las ventas en el Reino Unido durante más de cuatro décadas.
Fiel a la estética visceral que consagró a Danny Boyle en Trainspotting, la película aborda el periodismo impreso a velocidad vertiginosa: tinta grasienta, imprentas funcionando como trenes desbocados, oficinas caóticas y el desmoronamiento de los estándares éticos que derivó en tragedias reales como el secuestro y asesinato de Muriel McKay en 1969.
Los 30 segundos de la discordia: Thatcher, los gemelos Kray y ratones generados por computadora
A pesar de su solvencia técnica y del magnetismo de sus secuencias en imprenta, el filme recurrió a un atajo digital que no pasó inadvertido. En los créditos de la producción figuran "técnicos" encargados de transformar a intérpretes reales en réplicas digitales generadas por algoritmos.
De acuerdo con las estimaciones del propio cineasta, el metraje de casi dos horas contiene aproximadamente 30 segundos de Inteligencia Artificial generativa. Esta tecnología se utilizó para recrear digitalmente los rostros y apariencias de figuras históricas como la exprimera ministra Margaret Thatcher y los célebres gánsteres londinenses Ronald Kray y Reginald Kray (los gemelos Kray). Además, el recurso se aplicó para generar los ratones que aparecen merodeando con frecuencia por las decadentes y sucias oficinas del periódico.
"Nunca vuelvas a hacer esa mierda": La cruda reacción del público en Toronto
Aunque el director ya había presentado el filme en el Festival de Cine de Telluride comentando con ligereza ante la audiencia que la IA "es muy buena para recrear animales", el verdadero choque ocurrió durante su paso por el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF).
En un contexto donde la comunidad cinematográfica mantiene una postura de férrea resistencia frente a la precarización laboral y la automatización creativa, la respuesta de la platea en Toronto fue implacable. En plena sesión de preguntas y respuestas, la tensión estalló cuando un espectador interrumpió a viva voz desde las butacas con un reclamo categórico: "Nunca vuelvas a hacer esa mierda" ("Never do that shit again"), reflejando el rechazo frontal de los asistentes hacia el uso de estas herramientas en el cine de autor.
¿Un recurso justificado o una línea roja? La defensa de Boyle ante la tecnología generativa
Frente al descontento evidente, Danny Boyle prefirió esquivar el debate de fondo sobre el impacto global de la Inteligencia Artificial en la sociedad, limitándose a defender el protocolo interno de su rodaje. El realizador dio fe de que se aseguró de que la tecnología generativa nunca fuera implementada con el fin de quitarle el trabajo a un actor o reemplazar puestos en el set, utilizándola únicamente como un filtro estético puntual sobre el trabajo previo de los intérpretes.
No obstante, las explicaciones no han logrado calmar las aguas. La polémica en torno a Ink pone sobre la mesa una advertencia ineludible para los grandes estudios y cineastas consagrados: en una era marcada por la defensa del factor humano, incluso una fracción de segundos de Inteligencia Artificial basta para eclipsar una obra de dos horas y desatar el repudio directo del público en las salas.
Cuándo y cómo ver el estreno de Ink en Latinoamérica
La esperada película Ink hará su debut en la plataforma de streaming Netflix el 8 de enero en Estados Unidos y Latinoamérica. Protagonizada por Jack O'Connell, Claire Foy y Guy Pearce, este intenso drama narra el feroz nacimiento del imperio sensacionalista de Rupert Murdoch. La historia sigue a un ambicioso Murdoch mientras se asocia con el periodista de clase trabajadora Larry Lamb para romper las convenciones de la industria. Juntos, transforman despiadadamente The Sun en un fenómeno populista sin precedentes.



Post Comment