El 8 de febrero de 2026, el Levi’s Stadium no solo albergó la final de la NFL; fue el epicentro de un sismo cultural. El show de medio tiempo de Bad Bunny (Benito Antonio Martínez Ocasio) marcó un antes y un después: el primer espectáculo en 60 años ejecutado casi íntegramente en español. Pero, ¿fue un éxito absoluto o una grieta irreparable en la cultura estadounidense?
Los números: Un gigante que roza la cima
Con una audiencia promedio de 128.2 millones de espectadores (Nielsen), el "Benito Bowl" se posicionó como el segundo programa más visto en la historia de EE. UU., superando a Usher y Michael Jackson, aunque sin alcanzar los 133.5 millones de Kendrick Lamar en 2025. El impacto comercial fue inmediato: sus escuchas en Apple Music se dispararon un 700% y generó 2.83 billones de interacciones en redes. La estrategia de la NFL para captar a la Gen Z y al mercado latino funcionó, consolidada además por la renovación de su contrato con Rimas Publishing.
Entre la técnica cinematográfica y el mensaje político
Visualmente, el show fue una proeza. Dirigido por Hamish Hamilton y capturado por 175 cámaras (incluyendo las Sony VENICE 2 para un look de cine), Benito transformó el campo en un paisaje boricua. Desde los campos de caña hasta "La Casita", el despliegue de invitados fue magistral: una Lady Gaga sorpresiva cantando salsa y un Ricky Martin que conectó generaciones.
Sin embargo, la contradicción marcó la noche. Mientras Benito vestía la camiseta "Ocasio 64" (un dardo silencioso sobre las víctimas del Huracán María), sectores conservadores estallaban. Donald Trump calificó el show de "disgusting" y "una afrenta a la grandeza de América", mientras legisladores republicanos iniciaban investigaciones por el "twerking" y los movimientos sugerentes. La contra-programación de Kid Rock (TPUSA) apenas logró 6.1 millones de vistas, evidenciando la brecha abismal entre la narrativa tradicional y la realidad global.
El veredicto para la posteridad
Bad Bunny no se adaptó al Super Bowl; obligó al Super Bowl a hablar su idioma. Al proclamar que "América es un continente" y nombrar a cada país hispano, Benito ejecutó un acto de "activismo mainstream". El análisis a futuro es claro: la hegemonía angloparlante ha muerto en el Prime Time. Nos queda el recuerdo de una noche donde el reggaetón se volvió diplomacia cultural, dejando una vara técnica y política que será casi imposible de superar.
¿Crees que el show de Bad Bunny fue demasiado lejos o era el cambio que la NFL necesitaba? ¡Déjanos tu opinión y comparte este artículo!



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