El cantautor argentino-venezolano Ricardo Montaner ha iniciado una ofensiva legal contra el gigante discográfico Universal Music Group (UMG). El artista ha presentado demandas de forma simultánea en los Estados Unidos y en Venezuela con el objetivo de recuperar los derechos sobre los másteres de sus primeras cinco producciones discográficas.
En la acción judicial introducida ante un tribunal federal de Florida, Montaner solicita una indemnización que supera el 1 millón de dólares para cubrir sus regalías no pagadas, además de una declaración formal que lo reconozca como el único propietario de dichas obras.
El origen del conflicto: Éxitos históricos en juego
La disputa legal abarca el catálogo musical grabado por el artista entre 1986 y 1992, periodo en el que se consolidaron los éxitos más emblemáticos de su carrera. Entre las obras reclamadas se encuentran:
Según los argumentos de Montaner, estas canciones fueron grabadas originalmente bajo el sello Love Records. El cantante afirma haber firmado un acuerdo con dicha compañía en 1993 que estipulaba la reversión de los derechos de autor a su favor, añadiendo que UMG asumió únicamente el rol de distribuidor a partir del año 2001 y que no le ha pagado regalías de ningún tipo desde entonces.
La postura de Universal Music Group
Por el contrario, Universal Music Group sostiene que es la legítima dueña de los másteres de Montaner a través de adquisiciones corporativas previas. La multinacional detalla que adquirió el catálogo mediante la compra de PolyGram N.V., empresa que a su vez había adquirido Rodven Records, la matriz de Love Records.
Bajo esta premisa, UMG asegura que la notificación de rescisión de derechos enviada por el artista no tiene validez legal.
Bloqueo comercial e implicaciones en la industria
El conflicto escaló luego de que Montaner firmara el año pasado un acuerdo de distribución independiente con ADA Latin (subsidiaria de Warner Music Group) tras emitir su aviso de rescisión de derechos de autor en 2022.
En respuesta, UMG envió el pasado mes de abril una orden de cese y desestimiento a la distribuidora reclamando la propiedad de las canciones, lo que congeló el movimiento comercial de las piezas musicales. Cabe destacar que ni ADA ni Warner están acusadas de malas prácticas en este litigio.
Este caso se suma a una tendencia de artistas que se enfrentan a las grandes corporaciones para recuperar la propiedad intelectual de sus obras. Las disqueras globales intentan frenar este tipo de rescisiones internacionales incluso ante el Tribunal Supremo de los Estados Unidos debido al impacto financiero que representa para la industria.



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