La megafusión de 111.000 millones de dólares entre Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery enfrenta su momento más crítico en la historia de Hollywood. Las negociaciones para desbloquear la demanda antimonopolio sufrieron un freno abrupto luego de que el fiscal general de California, Rob Bonta, cancelara la mediación clave con David Ellison, CEO de Paramount, acusando a la compañía de filtrar información confidencial y entorpecer el proceso.
Las exigencias que desataron la furia del estudio
El conflicto escaló tras revelarse las duras condiciones que el estado pretendía imponer: exigir la venta de importantes señales de televisión por cable —la fusión concentraría más de 50 canales como MTV, Cartoon Network y CNN— y prohibir la unificación de los icónicos estudios de cine Warner Bros. y Paramount Pictures, una exigencia que destruiría los planes de crear el mayor gigante del entretenimiento.
Paramount desmintió rotundamente las acusaciones de filtración y amenazó con mudar su sede histórica fuera de California. Ante la tensión, figuras políticas como el gobernador Gavin Newsom y la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, han urgido a resolver la disputa antes de llegar a los tribunales en 2027.
Polémica entre acusaciones y el factor Mark Ruffalo
El enfrentamiento sumó controversia tras los cruces públicos entre la cúpula de Paramount y el actor Mark Ruffalo, fuerte opositor al negocio, quien fue acusado de comentarios antisemitas por criticar los lazos de ejecutivos del estudio con tecnología militar en Israel. Pese a que Ruffalo negó tajantemente los señalamientos, organizaciones judías cuestionaron la cercanía del fiscal Bonta con el actor.
Con el diálogo congelado y la industria en vilo, la jueza del caso mantiene fijada una audiencia para finales de septiembre para determinar el destino final del acuerdo.



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