¿Cárcel o mansión de cinco estrellas?: El escandaloso informe que destapa la vida de lujos de Diddy en prisión

La condena judicial prometía ponerle punto final a los excesos de una de las figuras más poderosas de la industria musical. Sin embargo, los muros de la prisión federal no han impedido que Sean "Diddy" Combs reproduzca parte de las comodidades que definieron su vida en libertad.

Una investigación conjunta destapada por NBC News y replicada por Fox News reveló que el productor musical, recluido en la Institución Correccional Federal de Fort Dix en Nueva Jersey, ha transformado su celda en una suerte de suite privada gracias al pago de miles de dólares al mes a otros reclusos.

Empleados personales tras las rejas: Masajes, comida casera y lavandería

Cuatro reclusos que compartieron pabellón con el magnate hablaron bajo condición de anonimato sobre la rutina del recluso identificado como el número 37452-054. Según estos testimonios, Diddy organizó un verdadero equipo de servicio doméstico dentro de la penitenciaría:

  • Asistencia personalizada: Hay internos contratados para hacer su cama todos los días, ocuparse de lavar su ropa y limpiar a fondo los baños y duchas antes de que él ingrese.
  • Cocina a la carta: Otros compañeros le cocinan platos especiales como pollo al curry, pizzas y empanadas, utilizando calentadores artesanales sumergidos en agua.
  • Sesiones de masajes: El productor incluso recibe masajes de estilo oriental directamente en su celda.

Para financiar esta red, personas de su entorno exterior transfieren fondos a las cuentas de comisaría de los presos que realizan estos trabajos. "Es un multimillonario. La gente lo admira. El dinero es poder, especialmente tras las rejas", relató uno de los internos a NBC News.

Celulares prohibidos, licor prémium y pastillas en el mercado negro

Las comodidades denunciadas no terminan en la servidumbre. Las fuentes aseguran que Combs cuenta con teléfonos móviles de contrabando para revisar Instagram y mirar fotografías íntimas enviadas por una expareja. A su vez, los reportes afirman que el músico accede a botellas de licor de alta gama como coñac Hennessy, presuntamente ingresadas por guardias, las cuales comparte los fines de semana con un círculo cercano.

Asimismo, señalan que adquiere de forma clandestina pastillas de Remeron, un antidepresivo conocido en la cárcel por su efecto euforizante. El productor también habría obtenido una tableta modificada (jailbroken) para mirar películas y documentales, entre ellos la serie sobre su propia vida producida por su enemigo histórico, 50 Cent.

La versión oficial: Desmentida de la defensa y respuesta penitenciaria

El equipo legal del artista no tardó en rechazar estas afirmaciones. Un portavoz oficial de Diddy descalificó el reporte ante Fox News Digital, acusando a la prensa de transformar detalles mundanos en escándalos artificiales:

"El constante escrutinio mediático sobre cada detalle ordinario de la vida en prisión de Sean Combs ha llegado al punto de vender la rutina común como noticia. La única verdad es que Sean cumple su condena apegado a las reglas mientras espera la decisión del tribunal sobre su apelación", señaló su representante.

Por su parte, la Oficina Federal de Prisiones (BOP) y las autoridades de Fort Dix indicaron que, por motivos de seguridad y privacidad, no emiten comentarios sobre la situación individual de ningún recluso. No obstante, reconocieron que el ingreso de contrabando —como narcóticos, armas y teléfonos móviles— es un reto permanente en los recintos federales, advirtiendo que cualquier irregularidad denunciada o conducta indebida por parte del personal de custodia es remitida para investigaciones administrativas o causas penales.

Combs, de 56 años, cumple una pena de 50 meses de prisión tras ser condenado por delitos vinculados a la prostitución, luego de un mediático juicio donde fue absuelto de los cargos más graves de crimen organizado y tráfico sexual. Con fecha de liberación prevista para enero de 2028, su defensa continúa adelante con un recurso de apelación, mientras el escándalo sobre el trato que recibe tras los muros de Nueva Jersey sigue creciendo en el ojo público.

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